Una de dos
10 Julio 2009
El lunes pasado necesitaba estar solo, así que me fui a caminar por el Parque Sarmiento. No había nadie; era día de semana, a la siesta y hacía bastante frío. Enroscado en pedazos de algodón y lana, paseaba por el medio del parque a paso lento, pensando y mirando los árboles y autos que a lo lejos tiraban humo por el caño de escape. Casi lo mismo hacía yo por la boca, tirando un humito blanco, como si fumara.
En medio de mi soledad, aparecieron dos tipos de unos 22 años, que vinieron a sacarme de mi preciado estado. Uno tenía un gorrito de lana, una campera azul, y como cuatro buzos. El otro, simplemente un sweater y campera de jean.
- Dame la plata y el celular- me dijo el más abrigado de los dos, motivo por el cual se lo veía más grandote.
- Eh, loco, ¿las dos cosas querés? Mirá –le dije sacando el teléfono-, es un celular sin cámara de fotos, ni mp3. Es medio viejo, está gastado acá atrás, y la pantalla está ra…
- Basta, flaco, callate la boca y danos la plata y el celular o te rompo…
- Pará, pará pará –lo interrumpí-. Vamos a hacer una cosa; les propongo un juego. Se llevan este celular que están viendo y que no vale casi nada o, chana na nán… la plata de la billetera, pero sin los documentos.
Una trompada en la panza me hizo soltar el celular y el aire. Otra en la cara, me tiró al suelo.
- ¡Qué te hacés el Susana Giménez, che infeliz! –dijo el que parecía más flaco, y agarró mi teléfono.
- ¡Esperá, dejame el chip que lo necesito para trabajar! –imploré antes de que se vayan.
- ¿Qué te crees? ¿Que nosotros no estamos trabajando? –dijo el más grandote, y me tiró una patada a las costillas, que yo hábilmente intercepté con la rodilla derecha.
Los vi irse trotando como si hicieran gimnasia. Yo desde lo más profundo de mi ser esperaba que los haya visto un policía. O que los atropelle un camión de la basura.
Miré hacia todos lados, buscando a un testigo o a un policía. No había nadie. Me levanté, y cuando me limpiaba un poco la ropa, me di cuenta que todavía tenía la billetera en el bolsillo. Ja, solamente se llevaron el celular, pensé; y decidí que era un buen momento para abandonar el paseo, y volver a mi casa, con los cinco pesos en la billetera.
12 Julio 2009 at 1:20 AM
Gonchuuchi! la verdad seria todo un honor para todos que te robaran ese celular EN SERIO. jajajaj Ya sabes que leo siempre tu blog y que m encnata como escribis aunque casciari jajja. un beso
13 Julio 2009 at 4:04 PM
Sole, ¿vos viste lo bien que anda la linterna de mi celular? Es muy groso, no entiendo esa parte de tu comentario. Con lo de Casciari -aunque te expresaste con la sintaxis de D´Elía- tenés razón. Es infinitamente mejor que yo… pretender compararme con él sería para el 10 de Juniors querer compararse con Messi.
P.D: Me alegro que te guste cómo escribo